martes, 17 de octubre de 2017

Historias de Terion: Breer la leal (27)

Gareg y Duwln se peleaban en la caverna. Uma logró estabilizar a Breer, pero continuaba inconsciente.  La demonio Noalith entraba en el templo al que no habría tenido acceso de no ser por Duwln, todo lo planeado marchaba, al bajar y al toparse con ellos, se sonrió. Aún no tenía acceso a la flauta y a la elemental de tierra Clara, pero solo era cuestión de tiempo. Comenzó a trazar las runas mientras Uma se la encaraba.

-Tú... he oído historias de tí....¿Tú estás corrompiendo Auvernia?
-Oh, querida, me halagas. Vosotros, él, estáis ayudando mucho. Está tan cegado por el rencor, la ira, el miedo y su orgullo, y él está tan cegado por protegeros, que ni siquiera son conscientes de lo que ocurre en su mundo, a su alrededor. Uma cerró los ojos, conjuro el agua de su alrededor, no debía usar magis, estaba prohibida, pero en aquel momento estaba más que justificado. Atacó a la demonio que se movió a una velocidad sobrenatural para esquivar todos los ataques.

Tenía un cuerpo grácil, alta, su cabello, rojo, anaranjado y con trazos verdes, liso  y largo recogido con joyas llenas de  florituras  se movía con la fuerza el viento que producían sus rapidísimos movimientos. Tez muy pálida, ojos alargados y pequeños verde intensos, orejas puntiagudas y dos cuernos preciosos redondeados que se curvaban hacia atrás, decorados con pinturas y joyas parecidas a las de su cabello. Llevaba un cómodo atuendo color vainilla y de delicados estampados florales que ocultaban su cola terminada en forma de punta de flecha que le proporcionaba un equilibrio felino. Uma no se amedrentó por su presencia, estaba muy decidida a confrontarla con todo lo que tenía.

En el mismo momento que Duwln hería de gravedad a Gareg con su propia espada, Uma era atacada por Noaltih y golpeada con fuerza hacia ellos dos. Luego la demonio dibujó con rapidez la última runa y salió el allí. Las emociones negativas del ambiente empezaron a alimentar las runas.

Gareg y Duwln se levantaron confusos pero dispuestos a seguir luchando. Duwln dejó de lado su martillo y continuó atacando a Gareg con su propia espada, sabiendo que nadie más que él podía portar aquel martillo tan pesado. Gareg trató de esquivarlo.
-Para Duwln... lo que haces no tiene sentido.- Duwln parecía fuera de sí.
-Cuando te mate, ella será mía y mi madre habrá sido vengada. -Gareg se tropezó y debido a su herida fue incapaz de levantarse. Respiró despacio tratando de recuperarse.
-Bien hijo, si eso te hace feliz. Adelante.- Susurró con ternura en paz. Duwln dudó por un segundo, pero enseguida levantó la espada contra él y entonces, en un segundo todo cambió.

Uma se había interpuesto y había detenido el golpe con su propio cuerpo. Si Duwln hubiese tenido la cabeza fría, habría sido capaz de detenerse a tiempo. Gareg recogió a Uma y se miraron con gran ternura y pena en sus rostros.
-Ya estábamos condenados desde nuestro primer beso.
-No puedo perderte, no Uma, no puedo... por favor...- Rompió su compostura Gareg. Entonces se escuchó otro grito más.
-¡UMA!- El lamento de Breer resonó por toda la caverna, Duwln retrocedió.

-Yo no quería... a ella no... no...- Uma y Gareg se besaron mientras ella exhalaba su último suspiro.
-Te encontraré en la próxima vida cariño... te lo prometo.- Se lamentó Gareg al ver que su amada ya había cruzado al más allá.
-Duwln, por favor, acaba conmigo...- Duwln lo hizo sin pensarlo. Le atravesó el corazón y sacó la espada de la misma. Las runas empezaron a brillar, el maleficio casi estaba en marcha. Pero no fué Duwln quien lo activó.

-Maldigo tu nombre Duwln, te maldigo... No habrá lugar donde puedas esconderte de mi ira, ella te seguirá para siempre, ella ... -Breer escuchó las palabras e Noalith en su cabeza y supo que decir en idioma antiguo para sin ella saberlo activar la maldición y condenar a Auvernia y a Solis entero.
-Yo maldigo la tierra, el agua y el cielo hasta que Duwln y yo fallezcamos, porque de aquí ahora, mi ira te perseguirá para siempre. - Breer terminó la maldición y las runas se activaron extendiendo una silenciosa plaga que se desataría en locura y muerte, primero en las hadas, luego a otras razas. Sin ella saberlo, las aguas puras se habían corrompido. Auvernia estaba en peligro. Breer atacó a Duwln, pero Noalith, que los necesitaba vivos a ambos para que la maldición continuase vigente, entró, se lo llevó y noqueó a Breer.