viernes, 18 de agosto de 2017

Crónicas de Terion: Breer la leal (13)

Breer les informó de que había relacionado un olor característico del entorno con el que percibió tras llegar a la comunidad y encontrarla destruida. Si el responsable estaba allí, lo capturaría y lo llevaría al consejo. Tanto Uma como Duwln se mostraron conformes y dispuestos a ayudarla. A la tarde, tal y como les había indicado fueron al registro y allí en un pequeño edificio, lleno de personas escribas y burócratas y todo tipo de personas, cumplimentaron la documentación de Breer y Uma. Les costó caro registrar a Breer, pero tanto Duwln como Gareg estuvieron dispuestos a pagar. Sobre todo al ver que Duwln representaba a la Hermandad. Después fueron a comprar algunas cosas. Un pequeño arnés con bolsa para Breer donde guardó su documentación, una ropa más apropiada para Uma para que pasase desapercibida y una daga que coloco en la cintura para ella para que pudiese defenderse.

Enseguida se echó encima las horas de sueño. Las horas se marcaban por campanadas que resonaban por todas partes y que en cada aldea, pueblo, por pequeño que fuese. Cuando todos salieron de sus jornadas de trabajo para ir a cenar o tomar unos tragos con los compañeros de trabajo, el ambiente se transformó en algo más relajado y festivo. En la posada donde se alojaban, no había casi lugar donde cenar. La gente comía y bebía mientras los rumores, chismorreos, noticias y demás corrían como lo hacía el licor.

Fue uno de esos rumores que llegó a manos de Breer. Decían que una mujer extraña de desconocida procedencia pero adinerada y bien protegida había llegado el día anterior y parecía estar reunida y protegida por los mismos Veridis en el tercer anillo. Decían también que se la solía ver por los barrios bajos, las tabernas y lugares de dudosa reputación. Uno de ellos afirmaba haberla visto allí mismo la hora de comer. A pesar de que Uma le dijo a Breer que podía ser un cuento, Breer no quiso esperar y decidió que saldría sola a investigar cuando fuesen la horas de sueño.

No tenía ninguna intención de dejar con vida a la responsable de quien había destruido su comunidad ni entregarla al consejo. Gareg, enseguida adivinó sus planes en su mirada y en sus gestos y decidió que la seguiría sin decir nada a Uma ni a Duwln.

Mientras transcurrían las horas de sueño y efectivamente Breer se escabullía, seguida por Gareg, Uma y Duwln se reunieron por accidente en los baños públicos de la misma calle. En realidad, Uma había salido hacia allí, por su necesidad de estar cerca del agua e hidratarse como elemental de agua y Duwln la había seguido porque no soportaba la idea de dejarla sola ante otros hombres que pudiesen desearla, por mucho que en principio la unión entre diferentes estuviese prohibida y se considerase un tabú que algo así pudiese pasar entre especies diferentes.

Duwln la había esperado hasta que había salido y después habían optado por dar un paseo por las solitarias calles, ahora vacías, salvo por algún guardia que pasaba haciendo guardia, hablando de sus respectivas historias como lo habían hecho en la comida. Así Uma además aprovechaba a interceder en favor de Gareg, para que Duwln lo apreciase como un buen amigo. Duwln en cambio se mostraba reacio a creerla, considerándola una inocente muchacha. Fue entonces, cuando decidieron entrar en un local que solía abrir en las horas de sueño más allá de lo permitido. Había música agradable, licores deliciosos, asientos exuberantes y lujosos con una decoración aún más lujosa y extravagante.

Se sentaron en una esquina, iluminados por la tenue luz de las lámparas, puesto que el lugar no tenía ventanas y parecía de lo más clandestino y tras beber unas copas, empezaron a intimar. Duwln, sin poder reprimirse, empezó a tontear con ella. Uma, era hábil en temas sociales y captó lo que el chico le insinuaba. A pesar de sentirse halagada, trató de rechazarlo con gentileza.
-Entiendo que somos de ... somos... diferentes. Pero necesitaba confesar que tenéis mi corazón- susurró muy bajito a su oído. Uma trató de apartarlo de sí.
-Duwln, yo he decidido acompañaros por la seguridad de Breer y porque deseo ver mundo. Ahora mismo, no cabe en mí tener nada con nadie, y tampoco estoy a favor de mantener una relación prohibida. Espero que puedas respetar mis deseos y ser buenos amigos- Duwln trató de nuevo de convencerla pero ella repitió sin acritud y amabilidad lo mismo y finalmente el monje se rindió.
-Dejadme al menos seguiros y protegeros en vuestro viaje. Aunque primero deseo ayudar a Breer en su cruzada y resolver ciertas cuestiones con ese... delincuente.
-Gareg es un buen hombre. Más parecido a ti de lo que crees.
-Lo dudo.